¿Porqué no existe un sistema de alertas alimentarias?

Me paso el día hablando de enfermedades alimenticias y sus consecuencias, pero como decimos por aquí no es lo mismo “Llamar al diablo que verlo llegar”.

En el día de ayer, no había comido mucho durante el día, ya había cenado, pero le preparé un Sándwich a mi hijo y cuando abrí el refrigerador vi un queso Edam, del cual solo quedaba un pedazo pequeño, lo saqué y me lo comí. Un par de vueltas por la cocina haciendo oficios, cuando sentí unos calambres fuertes. “Uy”, me dije: “parece que el queso me cayó mal”. Después de una hora con calambres abdominales, decidí tomarme algo para los cólicos, no había nausea, ni diarrea. Pero pasadas dos horas más, y al ver que los calambres no cedían decidí ir a la emergencia.

Las preguntas de lugar: “¿Comió algo?, “si, un queso, creo que eso fue lo que me cayó mal”, después de varias preguntas, haber vomitado el queso que me comí, incluso una sonografia que no arrojó nada, el médico concluyó que probablemente estaba intoxicada, me dieron un tratamiento para calmar los cólicos y el dolor y en par de horas de vuelta a mi casa.

Es en este punto del sistema donde se puede iniciar un Programa de Vigilancia Alimentaria, que por supuesto, en nuestro país no existe. Si existiera, los médicos de la emergencia, ante una situación de síntomas como: diarrea, vomito, calambres abdominales, típicos de una enfermedad alimentaria, deberían llenar una ficha que sirviera de insumo para un sistema de vigilancia, es la única forma en la que podemos detectar brotes, y comenzar a llevar las estadísticas de lo que ocurre.

En base a las estadísticas podemos comenzar a tomar acciones, medidas preventivas. Las empresas nunca van a preocuparse por los problemas que se presentan y tener programas de retiro y trazabilidad efectivos, si saben que nadie los va a obligar a tomar acciones frente a brotes alimenticios. Un recuento de alimentación de las últimas 48 horas seria mandatorio en una emergencia ante una situación como esta. Teléfonos de emergencia donde llamar cuando uno sospeche de una enfermedad alimenticia que le afecta. Pero esa información debe ir a un sistema que recabe toda la información y sirva para establecer acciones.

Seguimos trabajando, cada vez más nos encontramos con empresas que quieren tener sistemas de Gestión de Inocuidad, pero, con mucha pena debo confesar, que la mayoría de las veces, las razones son presiones de clientes externos, no precisamente la conciencia, de que la Seguridad de los Alimentos es un compromiso de todo aquel que tiene una empresa de alimentos.

No pierdo las esperanzas de que, en algún momento, las cosas cambien y reconozcamos, sector público y privado, que la Seguridad de los Alimentos es responsabilidad de todos