Ponernos Creativos en las Capacitaciones de BPM

“Históricamente, los dos primeros métodos para reducir el riesgo de enfermedades alimenticias en los establecimientos al detalle han sido las inspecciones regulatorias y el entrenamiento. Es importante que nos demos cuenta que las inspecciones y el entrenamiento, aunque son dos métodos muy importantes para mejorar la seguridad en los alimentos al detalle, no son el primer paso en ese proceso, no son el único paso en este proceso – y ciertamente no son suficiente.

Lograr el éxito en seguridad de los alimentos en los establecimientos de venta al detalle, así como a otros niveles de la cadena alimentaria requiere ir mas alla de los enfoques tradicionales de entrenamientos, pruebas e inspecciones para manejar los riesgos. Requiere un mejor entendimiento de la cultura organizacional y de las dimensiones humanas en seguridad de alimentos, Para mejorar el desempeño en seguridad de los alimentos de un establecimiento o servicio de alimentos, una organización con miles de empleados, o una comunidad local, debemos cambiar la forma en la cual las personas piensan. Debemos cambiar su comportamiento.

Lograr éxito en seguridad de alimentos frecuentemente requiere mas que un profundo entendimiento de la ciencia de los alimentos. Requiere una mejor integración de la ciencia de los alimentos con la ciencia del comportamiento para crear un sistema de gestión de seguridad de los alimentos basado en el comportamiento o una cultura de seguridad de los alimentos – no solo un programa de seguridad de los alimentos”

Esta cita esta tomada del libro “Food Safety Culture” de Frank Yiannas, quiero partir de ella para narrar un poco mi experiencia en el tema de capacitaciones.

Me gusta entrenar a las personas, impartir capacitaciones. A pesar de que tengo mucho tiempo haciéndolo, siempre que voy a empezar un curso o un entrenamiento surge el nerviosismo inicial. Una vez que digo la primera palabra todo pasa. Pero lo que me llama la atención es que en mucha ocasiones por más interesante que este la charla, y aunque la mayoría de las personas estén prestando atención, siempre hay uno que otro rezagado que se está durmiendo. Es en verdad frustrante. Eso me hace dudar muchas veces sobre la eficacia de capacitar a los empleados en Buenas Prácticas con las mismas charlas una y otra vez.

Cuando leemos los estándares todos se enfocan de una u otra forma en que se debe entrenar anualmente los empleados en Buenas Prácticas de Manufactura. Las empresas para cumplir con este requisito imparten curso de Buenas Práctica año tras año, el mismo curso a los mismos empleados. Me imagino que los empleados pensaran que sus supervisores inmediatos creen que ellos son tontos, porque “esa es la misma charla del año pasado, y ya la recibimos…”

La teoría es que hay que recordarles continuamente a los empleados sobre las BPM. Los otros días alguien me comentaba, que en su empresa cada vez que comienza una reunión hacen una introducción de seguridad de los empleados, cinco minutos, recordando las mismas cosas, puede ser que a esa empresa le de resultado, pero yo como empleado creo que a la tercera vez que me repitan lo mismo, estaría pensando en cualquier cosa excepto en lo que me están diciendo.

De cara a esa realidad, hace un tiempo decidí ponerme creativa con respecto a una solicitud de capacitación que nos hizo una empresa. Mi propuesta fue que en lugar de dar la misma charla de siempre, hiciéramos un plan de 6 temas de Buenas Practicas impartidos cada dos meses. Preparé unas actividades lúdicas y durante una hora nos divertíamos. ¿A quien no le gusta reírse y jugar?

A modo de ejemplo cuando nos toco el tema de contaminación física, química y biológica nos inventamos una guerra de Superhéroes y villanos, los villanos eran los diferentes contaminantes con nombres como: Salmo, Coli, Estafilo, Afla, Vidrio; y los Superheroes : Capitan Anticuerpos, Jabón Maravilla, Súper Higiene, Mister micotico, Baticedazo

La historia no eran solo los nombres, además de eso disfrazamos a los empleados con mascaras, capas de superhéroes, espadas rojas y azules y pusimos a luchar a los Superhéroes y a los villanos. Al final del entrenamiento todos los empleados podían recordar los contaminantes, además de que pasamos una hora super-divertidos.

Finalmente y volviendo a la cita inicial de Yiannas, creo que debemos tratar de cambiar la cultura de las personas de nuestra organización para lograr cambios verdaderos en cuando a seguridad de los alimentos; sin embargo, no estoy muy segura de que los entrenamientos tradicionales que estamos impartiendo en nuestras empresas estén llegando a las personas y provoquen un cambio cultural.

Creo que debemos ponernos creativos a la hora de impartir capacitaciones y buscar mecanismos para poder llegar de una mejor manera al corazón de nuestros colaboradores.